Tierra Latina

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Historia de la Guerra de la Triple Alianza (Brasil – Paraguay – Argentina) 1864-1870

Posted by JC Burmester en 23 julio 2009


La Guerra de la Triple Alianza (18641870), llamada por los paraguayos Guerra GrandeGuerra contra la Triple Alianza, por los brasileños Guerra do Paraguai y por los uruguayos y argentinos Guerra del Paraguay, fue la guerra en la cual la “Triple Alianza” —una coalición conformada por BrasilUruguayArgentina— luchó militarmente contra el Paraguay.

Existen varias teorías respecto de los detonantes de la guerra. En esencia, el revisionismo argentino y la visión tradicional paraguaya atribuyen un rol preponderante a los intereses del Imperio Británico.1 2 La visión alternativa pone el acento en la agresiva política del mariscal Solano López respecto de los asuntos rioplatenses. Comenzó a fines de 1864 con las acciones bélicas entre Brasil y Paraguay; a partir de 1865 ya puede hablarse de “Guerra de la Triple Alianza”.

Polémica actual

En fechas recientes, la presidenta argentina Cristina Fernández en un discurso público elogió a Francisco Solano López, calificando a la Triple Alianza como una Triple Traición a los intereses de latinoamérica frente a los imperialismos, a ello se sumó que el ejército argentino decidió denominar a una unidad militar con el nombre de Mariscal Francisco Solano López. A ello respondió el editor de La Nación, tataranieto de Bartolomé Mitre, comparando a Solano López con Adolf Hitler. Este editorial provocó una respuesta enérgica en la intelectualidad paraguaya y también entre intelectuales de izquierda en general.13 14 15 Una de las respuestas más enérgicas fue realizada por el Dr. Rubén Luces León a través de unartículo directamente relacionado al editorial del diario La Nación de Argentina, este fue publicado por el portal de opiniones “La Rueda” (www.larueda.com.py). Al respecto, Cristina Fernández expresó “Algun medio de comunicación, fundado tal vez por uno de los que encabezó aquella triple traición, me criticó duramente. No importa, la verdad histórica no puede taparse con editoriales. Está escrita, desgraciadamente a sangre y fuego en el corazón del pueblo paraguayo”16 La política del gobierno totalitario pero indiscutiblemente popular y nacionalista de Gaspar Rodríguez de Francia no era bien vista por el gobierno británico, representante de los múltiples consorcios ingleses que en esa época tenían el predominio de las inversiones y las ganancias en América del Sur.Tanto las acciones de los brasileños como el partido colorado del Uruguay de entonces y por último la actitud de Mitre, tenían detrás la poderosa influencia política y el financiamiento económico de la potencia británica, que no escatimó dinero y esfuerzos “diplomáticos” para exterminar el esfuerzo de independencia y soberanía del Paraguay.

La acción políticamente irreflexiva del Mariscal Solano López de invadir el Uruguay a través de Misiones, forzó la guerra contra Argentina, y arrastró tras sí al Uruguay. A partir de ese momento el destino de Paraguay estaba definido. Como había permanecido al margen de las luchas independentistas de los últimos cuarenta años, no tenía experiencia militar ni oficiales competentes. En poco tiempo debió retroceder y refugiar sus tropas en Humaitá, intentando sólo posponer la inevitable derrota.Y con referencia a la catastrófica destrucción de vidas provocadas por esa guerra, y la aceptación del pueblo paraguayo de luchar hasta su virtual extinción, varios historiadores bucean en la atípica historia paraguaya, condicionada por su geografía (que la convertía en una especie de “nación insular”, aislada de los territorios vecinos por cientos de kilómetros de selvas) y las consecuencias sociales del extraordinario experimento jesuita de las “misiones”, donde habían consolidado un régimen autocrático basado en la obediencia ciega y la delación cruzada de todos sus miembros. Este régimen, utilizado y potenciado posteriormente por el Dr. Francia y Lopez a lo largo de cincuenta años había provocado una sociedad compuesta mayoritariamente de indígenas que sólo conocían del exterior la información que suministraban sus autoridades, que ignoraban el uso y sentido de la palabra “libertad” y cualquier muestra de individualismo. Así siguieron ciegamente las órdenes de combatir hasta el fin. Por otra parte, la rendición, la deserción o aun la protesta era castigada con ciega brutalidad, sobre sus autores y también en sus bienes y familias.

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